9 meses, día del padre y gripe loca

IMG_6792Hola pequeña, el tiempo se ha pasado volando desde la última vez que te escribí, y hemos pasado juntos algunas cosas importantes. Celebramos tus 9 meses con nosotros (no puedo creer lo grande que estás!), celebramos mi primer día del padre, y tuvimos nuestra primera gripe loca. Esa ha sido en parte la razón por la que no he podido sentarme a escribirte, hemos estado bastante ocupaditos cuidándote, especialmente mamá que para variar se desvive por ti, haciendo todo lo posible para que mejores.

IMG_1881El domingo pasado celebramos el día del padre. Hace un año le pedí a mamá algunas cositas de regalo (de manera muy sutil, como siempre) y hasta lo comenté en un post aquí. Pero ese día del padre fue mi primer día del padre teórico. Porque evidentemente ya estabas en la pancita de mamá, y yo ya estaba súper emocionado con tenerte en nuestras vidas, pero lógicamente todavía no podía apachurrarte como lo hago hoy. Así que en la práctica, este fue mi primer día del padre real. Y fue un día del padre especial, en gran parte porque mamá y yo decidimos que en fechas especiales, debíamos procurar que nuestros regalos sean hechos a mano.

Ninguno de los dos es un artista, pero creo que una obra hecha a mano regala amor, regala tiempo, regala planificación, regala conciencia. Y ninguna de esas cosas las puede pagar una tarjeta de crédito. Así que ya te imaginarás lo feliz que soy con el regalo que hiciste junto con mamá. Ahora te tengo en mi escritorio en la oficina todos los días, además de tenerte en el fondo de mi pantalla, y es aquí donde más te necesito, para nunca olvidar que todo lo hago por ti.

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En la noche del domingo del día del padre, mamá empezó a sentirse un poco mal. Con el pasar de las horas su temperatura se elevó y antes de dormir ya estaba con escalofríos y adolorida. ¿Qué pasó? Mastitis. Para colmo de males, tu naricita empezó a llenarse de moquitos y de un momento a otro se te hizo muy difícil respirar. Esa noche del día del padre me tocó ser más papá que nunca, y cuidarte a ti y a mamá. Y si bien la semana ha sido dura, especialmente para ti y para mamá, no he podido ser más feliz sabiendo que aunque sea ayudando un poco, las cuido. Tener la certeza de que ese es mi rol en esta familia, me alegra. Son pocas las veces en la vida en las que uno tiene realmente una certeza. Esta es una de ellas.

IMG_1869La gripe loca te acompañó durante la semana, y felizmente desde hace un par de noches ya la pasas mejor, pero con el virus, nos dejaste un aprendizaje importante. No eres inmune al mundo. Pasaron 9 meses para que te resfríes de forma significativa, para que nos preocupemos realmente por tu salud. A la fecha nunca tuviste realmente cólicos, y las veces en las que estuviste un poco fastidiada rápidamente nos dimos cuenta que se trataban de tus dientecitos (ya tienes 7!).

Esta vez, te enfermaste un poquito fuerte. Felizmente no tuviste fiebre, ni pasó a mayores, pero las noches fueron un poco dramáticas. ¿Qué te puedo decir, amorcito? Estoy feliz de saber que estas cosas pueden pasar, y de entender la forma de estar preparados para eso, pero estoy más feliz aún de saber que ya pasó.

Te propongo algo, pasemos el invierno sin más gripes locas, y te prometo un primer cumpleaños súper especial celebrando la primavera. ¿Aceptas?

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Te amo.

Papá.

 

 

 

Papás embarazados

Hola princesa!

Esta semana las ofertas del día del padre están a la orden del día. Las ideas de regalo llenan mi buzón de correo con porcentajes de descuento en relojes, muebles y televisores, además de ternos y spas con tratamientos del stress para hombres. Y hoy más que nunca me alegro de corazón haber decidido con mamá el regalarnos algo hecho a mano en el día del padre/madre.

Porque si bien algunas ofertas se ven geniales y muy atractivas, el mayor regalo de la paternidad es poder compartir el mundo contigo, y re-descubrirlo a través de tus ojos.

Valentina ExersaucerCuando aprendes algo, tus ojos se llenan de luz, tu sonrisa ilumina tu carita loca y yo no puedo hacer más que agradecerle al cielo por haberme enviado a un angelito como tú. Y pienso, ¿qué más puedo pedir como papá, en este momento? Ciertamente la respuesta no son relojes, televisores o masajes.

La respuesta se acerca mucho más a tiempo, abrazos, besitos. A la necesidad de compartir tu espacio, como lo hago desde que supe que estabas en la pancita de mamá. Porque los papás, también nos embarazamos, sabes? Es una frase graciosa, porque obviamente no nos crece la panza (o en algunos casos… también un poquito), pero a medida que la de mamá va creciendo, para los papás crece la necesidad de compartir contigo y con mamá ese desarrollo de diversas formas. Por eso mamá se ríe cuando dice que el que estaba más entusiasmado con el que ella pueda tener antojos raros era yo, pues estaba listo para saltar de la cama a las 2am para ir en búsqueda de un helado de frutos del bosque por toda la ciudad. Y no pasó, mamá nunca tuvo un antojo en particular.

Sin embargo, una de las cosas que más me gustó compartir con mamá, antes de que nazcas, fueron tus pataditas. Te acuerdas de este video? En el que recorres la panza de mamá de un lado a otro? Increíble no? Yo ponía mi cara abrazando la pancita de mamá cada noche para hablarte, y para recibir tus patadas en mi cachete. Y fue mi momento favorito del día todos y cada uno de los días del embarazo de mamá. Porque tenía la oportunidad única de conectarme contigo. Y creo que todos los papás deberían experimentarlo.

Hace un par de días me encontré con un video de Huggies que me pareció buenazo, especialmente porque me parecen súper fuertes las lágrimas de algunos papás. Súper fuertes porque son muy ciertas, y yo también derramé las mías cuando te sentía en la panza de mamá. Y no es frecuente que un hombre grandote ande lloriqueando… pero tener la certeza de que estás ahí, de que estás bien, que eres fuerte y estás preparándote para cambiar nuestro mundo, es a veces algo más fuerte que nosotros.

 

Pronto cumplirás un año, y estás muy cerca de empezar a caminar. Pronto la palabra “Papá” se escapará de tus labios con total claridad, aunque yo sé diferenciar muy claramente cuando me llamas “Babábabábabá”. Pronto empezarán tus actuaciones en el nido, y en el cole. Y ¿sabes qué? Desde ya te puedo decir, tengo la mayor suerte del mundo. Mamá y tú me hicieron papá. Y el sólo sueño de verte crecer a mi lado, es y será siempre el mejor regalo del mundo para mi, para el día del padre, y todos los demás días de mi vida en que tengo la suerte de llamarte hija.

Te amo, pitufa cara de choclito amarillo patito.

Papá.

A 1 semana del día del Padre

baby chepisCuando pienso en mi papá, pienso en su cariño, en su fortaleza, en su lucha. Pienso en su solidez. Pienso en su humanidad. Siento que lo extraño, y que su figura me hace falta siempre. Pienso en la certeza que tengo de saber que siempre estará para ayudarme. Pero no pienso en su vida como Peter Muck. Porque para mi siempre, desde que nací, él ha sido mi papá. Nunca Peter. Siempre papá.

Ahora que soy padre, que he sido bendecido con la gran responsabilidad de cuidar de una pequeña persona, entiendo algunas cosas que nunca antes me pregunté. Entiendo que soy Jose Simón, antes que papá. Que ser José Simón me define en cierto modo, como papá. Que como José Simón, soy hijo antes de ser papá. Y también, que desde que soy papá, serlo me define ahora como persona. Ahora soy José Simón, papá. Y aprendí a ser papá, siendo hijo de mi papá.

Y eso me hace feliz. Porque soy papá por ti. Tú defines mi paternidad, como mamá define mi vida como esposo. Y de verdad eso me completa. Me hace sentir lleno. Cargado de responsabilidades maravillosas.

Cuando pienso en mi papá, aprendo de su cariño, aprendo de su fortaleza y de su lucha. Aprendo de su solidez. Aprendo de su humanidad. Aprendo a sentirlo cerca, y a saber estar presente. Aprendo a estar preparado a dar más ayuda de la que recibo.

Porque la lucha de ser padre, es la de sobrevivir en la vida caóticamente hermosa que nos has traído, pequeña mariposa. Y te juro que es la lucha más divertida, entretenida y maravillosa que existe.

Papa y ValentinaHace unos días almorcé con un amigo, que me dijo que no sabe si estará algún día preparado para asumir la paternidad. Que la carga de responsabilidades que eso conlleva, es simplemente abrumadora. Y… tiene razón. Ser padre (y ser madre, obviamente) trae consigo una carga de responsabilidades muy grande. Pero algo que sólo podemos entender los que ya somos papás, es que esas responsabilidades no pesan.

Porque querer darte lo mejor que podamos en este mundo, no es una carga. Es un anhelo. Protegerte del frío, no es un problema, es una necesidad. Alimentarte, es un placer. Verte llorar es un suplicio, y verte sonreír es la cosa más hermosa del mundo.

Ser papá es maravilloso. Caóticamente maravilloso. Y hace un año y unos días, desde que empecé este blog, he recorrido lo que significa prepararme para ser papá, y aprender a serlo. A tus casi 9 meses de edad, siento que recién lo estoy entendiendo. Y es que es cierto, esa frase de “Cuando seas papá, lo entenderás” es muy cierta.

Valentina gateando en huggies

Te amo pequeña loca. Amo que gatees con fuerza hacia mi. Que tu pañalito de Winnie the Pooh se bambolee de un lado a otro cuando quieras pararte para estirar tus brazos y me pidas que te cargue. Amo que me reclames “Babá babá babá!”. Amo que me ames.

Y amo saber que me das la fuerza para estar contigo siempre que lo necesites.

Como mi papá conmigo. Yo contigo.

Muero por ti.

Babá.

1 año y más

Hola princesa. ¿Sabías que empecé este blog hace ya más de un año? El 30 de Mayo del 2012 publiqué este post: Bienvenida Valentina!

En esa época estabas todavía en la pancita de mamá, que tenía tan solo 24 semanas de embarazo, pero ya te esperábamos con ansias. Nos preguntábamos cómo serías, y si bien estábamos muy emocionados, también teníamos un poco de miedo.

Sin darme cuenta el tiempo hizo lo suyo, y a tus 8 meses y medio, esas emociones, miedos y sorpresas han hecho que poco a poco me sienta cada vez más tranquilo con mi rol de padre, más confiado al saber que estás en buenas manos, pero sobre todo me ha asegurado que uno no termina de aprender.

Como tú, que no dejas de aprender algo nuevo cada día!

Hace unos días estuve viendo un documental hecho por la hija menor de Bobby Kennedy sobre su madre y su familia, y en una parte del documental, Kathleen Kennedy habla sobre las cartas que constantemente le escribía su papá. Y me sentí muy relacionado y conectado con ese momento del documental. Porque ambos sentimos la necesidad de compartir con nuestra hija un mensaje especial, que trascienda lo que podamos conversar o contarnos durante el día.

Él le dijo: Be kind to others and work for your country.

Yo no creo que use estas palabras, pero sí puedo decirte que cuando vi que ella conserva esa carta, sólo pude sonreír pensando que quizá tú puedas conservar las mías. Y que como las de Kennedy, quizás este año de cartas, de pequeños mensajes y de momentos para compartir te ayuden a entender mejor quien soy, y cuánto te amo! Quizás influyan en la persona que vayas a ser.

Te adoro pequeña. Ha sido un año muy rápido. Y siento que esto recién empieza.

Mi corazón es tuyo.

Papá.