Tú y yo, y un libro.

Te prometí que te contaría por qué estuve algo alejado del blog, pequeño saltamontes. Y ese momento ha llegado.

Desde hace un tiempo, algunas lectoras me venían diciendo que sería lindo convertir el blog en un libro. Que hacer una antología de cartas, sería un regalo maravilloso para ti. Y la verdad es que no podría estar más de acuerdo, con una observación:

No te dejaré de escribir. No tengo idea de en qué momento leerás estas cartas, si será cuando seas una pequeña niña que aprendió a leer, si descubrirás el blog porque aprendiste a googlear… por que alguien te preguntará “Eres Valentina? La del blog?” o si llegarás a la adolescencia para encontrarte con mis palabras. Sea como sea, pequeño amor mío, seguiré escribiéndote. Porque es una manera de conocerme a través tuyo, y de que me conozcas mejor cuando llegue el momento.

No dejaré de hacerlo, y por esta razón, ¿cómo podría publicar un libro, si siento que recién estoy comenzando con esta obra?

Sin embargo, hace unos 10 meses me pude juntar con una gran casa editorial a discutir sobre un proyecto que me enamoró enseguida. La idea era escribir una guía de paternidad para aquellas personas, principalmente papás y futuros papás, que cuente desde la perspectiva de un padre, anécdotas incluidas, cómo es el proceso de recibir un bebé y cuidarlo hasta que cumpla 1 año. Desde el momento en que te enteras que serás papá, hasta que apaguen las velas de esa primera torta, momento que en muchos casos llega también con los primeros pasitos de un bebé.

Y este proyecto me pareció genial, porque todos los libros que pude leer en su momento acerca de la paternidad me hablaban ya sea desde un punto de vista muy maternal, o un punto de vista más clínico y formal. Y me hizo falta tener ese amigo que se siente contigo y de forma relajada me cuente cómo van a ser las cosas de verdad. Ese amigo que acaba de pasar por eso y con sus propias anécdotas y experiencias te pinte un poco la cancha.

Así que hice eso, mi pequeña enana loca. Escribí un libro en forma de una guía de paternidad que cuenta desde el primer momento en que supe que sería papá, hasta que aprendiste a caminar semanas tras cumplir tu primer año. Está lleno de nuestras anécdotas, y todas las fotos, son nuestras fotos. Porque es una guía construida a través de nuestra historia. Está escrita con todo el amor del mundo, precisamente por eso, porque es nuestra historia.

Coincidentemente con el blog, algunas de las cartas que te escribí, las redacté precisamente porque llegamos a un hito especial en tu vida (o en la mía), así que hice de estas cartas parte del libro, porque me parece tan importante que los futuros papás tengan una idea clara de lo que les espera no sólo a nivel físico, pero también emocional. Quiero que sepan que caerán rendidos, perdidamente enamorados de sus hijos, como lo estoy yo de ti.

Así que esa es la razón, pequeño champiñón. Durante los últimos meses estuve trabajando en terminar este libro, y te confieso, ha sido una tarea bastante complicada que demandó varios fines de semana de dedicación casi exclusiva a él, noches luego del trabajo en la agencia, y hasta una semana entera de vacaciones sacrificada para poder avanzar y sacarlo adelante. Pero ya está. Es realidad. Y nunca imaginé que lo haría.

Siempre quise escribir un libro. Hace muchos años empecé una novela, que todavía se encuentra en las primeras 40 páginas. Años después empecé un pequeño libro de cocina-novelado, basándome en un formato similar al de “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel, pero la vida se llevó a un gran amigo que me ayudaba perfeccionando las recetas que iba a utilizar, y ese proyecto quedó ahí, y me cuesta pensar en retomarlo. Tengo varios guiones para una miniserie escritos y sin terminar, y un cortometraje en la cabeza.

Pero tú pudiste hacer que escriba un libro.

Gracias pequeña. Me regalas la vida que quiero tener cada día. Hoy el libro es realidad, y está ahí para ser compartido con el mundo, con todos los papás que busquen una guía de parte de otro papá. Con todas las mamás que quieran regalarle a un papá un libro que no les hable como un doctor o como una abuela.

Es un libro donde no hablamos de hombre a hombre. Hablamos de papá, a futuro papá. Y ese es un lenguaje que tiene que ser hablado cada vez con mayor frecuencia, fluidez y franqueza.

Aquí te dejo algunas fotos del libro, pequeña. Desde ya, sabes que está dedicado a ti. He impreso y mandado a empastar el manuscrito original con tu nombre, porque me parece que deberías guardarlo tú. Para todos los demás, increíblemente y gracias a la editorial Planeta, el libro estará a su disposición a nivel nacional en librerías, Wong & Metro y en la Feria Internacional del Libro.

José Simón yo también cambio pañales

Yo también cambio pañales libro

Libro Papapalabras

Yo también cambio pañales el libro

Te amo pequeña. Gracias por ayudarme a ser siempre el papá que quiero ser para ti.

Papá.

P.D: Si alguna mamá o papá quiere acompañarnos en el lanzamiento del libro, lo haremos el día sábado 2 de agosto a las 4pm en la sala Blanca Varela de la feria del libro. Sería un HONOR que me acompañen ese día. La sala es grande, y me encantará conocerlos en persona, además tendré una invitada especial!

Sala Blanca Varela FIL Lima Calendario FIL Editorial Planeta Papapalabras Yo también cambio pañales

La vida de acuerdo a mis fotos VII

Valentina dormida sobre papá

Pequeña princesa, han pasado ya muchos días desde mi última carta, y en estos días hemos hecho tantas cosas juntos que la única manera de contarte todo lo que ha pasado en nuestras vidas, es hacerlo a través de una séptima (y extensa) edición de “la vida de acuerdo a mis fotos”. En esta oportunidad, con varios videos también.

I .- La clínica

Valentina en la clínica Valentina en la clínica sonriente Valentina en la clínica dormida Valentina en la clínica

Estuviste malita. No sabemos por qué. El doctor finalmente nos dijo que aparentemente fue que comiste algo que te cayó mal, pues los análisis no indicaban una infección bacteriana ni viral. Simplemente algo que te cayó mal. Pero fue terrible verte vomitar, y no aguantar ni siquiera un trago de agua. Sin embargo, dentro de lo difícil que fue esa noche, tienes que saber que fuiste la princesa más guerrera y valiente que he visto. Aguantaste estoica que te pongan una vía, y lo primero que hiciste al llegar a tu camilla, fue sonreír como lo puedes ver en esa foto. Eres fuerte. Eres brava. Eres más valiente que yo. Y mamá no se separó un minuto de ti. Ella también es fuerte, valiente y brava. Las amo.

II.- Creces, a pesar de mis mayores intentos de detener el paso del tiempo.Valentina toma nota Valentina en el balcón Valentina y su crecimiento Valentina pañal huggies Valentina y su vestido Valentina la más cool Valentina se esconde en la cama

De acuerdo a tus Huggies, eres XXG. De acuerdo a la escala de medida que te regaló tu tía Katharina (Hallo Tante Katharina!) superas los 90 centímetros de estatura. De acuerdo a cualquier persona que llame por teléfono a casa, quizás superes el año y 8 meses, porque recibes el mensaje y tomas nota (aunque no entendamos la nota finalmente!). De acuerdo a mi, eres una bebita loca que se avergüenza y juega a esconderse entre las almohadas para no recibir besos que piquen por mi barba. De acuerdo a tus fans, eres una niña, porque con vestido y lentes tienes la actitud de una adolescente regia. ¿Qué hacemos hija? El tiempo está volando y tú creces, creces, creces, y no puedo más que celebrarte cada día, maravillarme con tu aprendizaje y quererte más y más.

III.- Por un par de días estuviste todavía con carita de acontecida tras los días en la clínica. Pero pronto te recuperaste por completo y celebramos mi cumpleaños. Cantaste feliz de la vida “ñuñeaños papapán”, me ayudaste a soplar las velas y comimos “toyta”. Algunos días después, ya completamente recuperada, pasamos un día de pantalones en la cabeza. Literalmente, pantalones en la cabeza. A veces hace falta cambiar un poco las cosas para tener una nueva perspectiva del mundo. Me enseñas eso cada día. Valentina en Tottus Cumpleaños de Papá

Valentina pantalón en la cabeza Valentina con el pantalón en la cabeza

IV.- Amas a los animales pequeña. Y aunque no podamos tener uno en casa todavía, y a sabiendas totalmente que el gato que vive en mi iPhone no puede ser considerado una mascota para ti, demuestras cada día que pasa que tienes una curiosidad enorme por todos los “pajayitos”, los “guaguaus”, los “tatos” y que esa curiosidad está llena de la más enorme alegría y amor. ¿Será que la dulzura es una cualidad inherente a los bebés, o es que forma parte de tu carácter? No lo sé, mi amor. A estas alturas quizás sea difícil distinguirlo, sin embargo me llena de paz verte tan amorosa y saberte llena de amor y generosidad.

Valentina y un perrito

Valentina y Bilbo

V.- Justo para mi cumpleaños llegó tu mamama, con quien tuviste la oportunidad de pasar algunos buenos ratos, ya que se quedó con nosotros justo hasta antes del día de la madre en mayo. Y aunque no pudimos abrazarla ese mismo domingo porque ya había regresado a Chile, tuvimos la suerte de  celebrar con ella un día de la madre anticipado. El día de la madre oficial, lo pasamos por un momento en casa desayunando rico con mamá, le entregamos su tarjeta, sus chocolates, flores y el regalo que escogimos juntos para ella. Por la tarde fuimos a almorzar con tu otra mamama, y a darle besitos por ser la mamá de tu mami. Finalmente regresamos a casa y pudimos terminar el día con una peli (que naturalmente vimos por muchos pedazos y con todas las interrupciones del caso), y con mucha “chichita”.

Valentina y Mamama

Valentina dándole de comer a su abuela

Valentina y Serendipity

Valentina come canchitaVI.- Me recuerdas tanto a mi… tanto cuando te detienes a escuchar una canción, cuando celebramos el 4 de mayo – día de Star Wars – (May the fourth be with you!), o cuando entierras la nariz en un Pinkberry. Tu amor por la cocina, por los dulces, por el tomate. Cuando bailas, cuando saltas como loca, o cuando decides que es momento de pintar, sea donde sea, y ya terminas pintando en tu cuaderno, o en mi cara. Y amo verme en ti, en todo lo que haces, pero sobre todo en tu alegría y en tu amor. En esa forma que tienes de venir caminando hacia mi y abrazarme sin decir nada. Suele ser el mejor momento de mi día.

Valentina comiendo Pinkberry

Valentina con bigotes Valentina Star Wars Valentina con audífonos

 

VII.- Creces, y te vas volviendo cada vez más una niñita. Una niña pequeña a quien se le ha soltado la lengua en estas semanas de una forma increíble. Dices palabras complejas, como delicioso, así como distingues todos los colores de tus crayolas, y las seleccionas con total seguridad. Ya aprendiste a decir que sí, lo cual es un cambio agradable luego de tantos meses escuchándote decir sólo que no. Hasta sostenemos pequeñas conversaciones intercambiando un par de frases perfectamente comprensibles. Es inevitable empezar a verte pues, como una personita con libre albedrío, y con un concepto cada vez más claro de lo que quiere, y de la independencia que tiene para lograrlo. Comes solita (aunque con ayuda todavía), y te descubres cada vez más capaz de hacer más de una cosa al mismo tiempo (multitasker después de todo!).

bruschetta

Valentina y el huevo de pascua

Valentina Olive Peru

Y aunque a veces me duele un poquito el que dejes de ser mi bebita pequeña, tengo que decirte que el que seas mi pequeña niña me tiene totalmente emocionado. Esto de la paternidad primeriza es una cosa loca. Cuando sientes que has dominado ya algo, esa etapa pasa y comienzas a experimentar una completamente nueva. Y así, creo que contigo todo será siempre un constante aprendizaje. ¿Será por eso que dicen que los niños son los mejores maestros? Valentina dormida en el auto Valentina viendo tele Valentina en el balcón

VII.- El Mundial de fútbol. Tienes que saber pequeña, que aunque Perú todavía no ha llegado a un mundial, nosotros hinchamos por Alemania. Porque tu Opa es alemán, tu papá es alemán y también tú tienes la nacionalidad. Así que mientras esperamos que el fútbol peruano nos regale esa alegría, podemos saltar de emoción con cada partido de la selección alemana. Así es mi pequeña limeña mazamorrera, tienes lo mejor de dos mundos. A tu Perú hermoso, y a tu selección alemana. ¡Qué suerte la tuya! ¡Ojalá y campeonemos este año! ¿No sería divertidísimo que guardemos esa camiseta tuya, para que cuando seas grande recuerdes que fuiste una pequeña bebé que usó su camiseta durante todos los partidos del mundial en el que campeonamos? Yo creo que sí. Ojalá tengamos suerte. De todas maneras guardaremos tu camiseta, porque te la trajo tu Opa desde Alemania en Navidad, y como todo lo que te regala tu Opa, viene con todo el amor del mundo.

Valentina selección alemania Valentina selección alemania

Eso es todo por el momento, pequeña. Yo sé que te he extenuado con esta carta tan larga y llena de fotos. Y lamento mucho no haberte escrito antes. Te prometo que tuve una muy buena razón para no haberlo hecho, ya que he estado totalmente comprometido con un proyecto que sé que te va a gustar mucho. Es una sorpresa, y todavía no puedo hablarte de él para no salarlo… pero pronto, muy pronto lo sabrás.

Te amo pequeña loca. Hoy tuve la oportunidad de terminar esta carta porque me quedé en casa tras un fuerte malestar estomacal, así que mientras tipeo estas últimas letras, estás a mi lado sentada en el piso, crayola en mano llamándome cada 20 segundos para que revise tu obra de arte. De verdad, me encantaría tener el privilegio de verte todos los días así, y no a través de una fotografía desde la oficina. Pero la vida me ha enseñado que uno tiene que estar donde tiene que estar, y tiene que hacer lo que tiene que hacer. Así que seguiremos adelante, juntos, siempre juntos.

Te amo, pequeña (y ya gran) bebé. Eres una loca.

Papá.