Sintiéndote en mi corazón

Mi pequeño campeón. Llegaste hace tan poco a mi vida, tan solo 12 días, y tanto ha cambiado en nosotros. Desde el nacimiento de tu hermana, aprendí que uno experimenta un cambio radical entre vivir el embarazo y la llegada del nacimiento, entre estar enamorado de una ilusión y un sueño incubado en la panza de mamá, y estar enamorado de los ojos, la nariz, la boquita, las manos, los pies de una personita que cabe entre tus brazos.

Y así, aprendí que también cambia el tamaño de tu corazón. Si bien ante la idea de tu llegada el mío se encontraba ya lleno de amor por ti, por tu hermana, por tu mamá, te puedo confesar que hasta verte frente a mi, llorando y anunciándole al mundo con tus potentes pulmones tu llegada inequívoca, mi corazón no había sentido la enorme realidad de amarte como lo hago hoy.

Nacimiento SebastianComo si el pecho fuera demasiado pequeño para contenerlo. Como si hubiera explotado en tamaño.
Dicen los que saben, que el corazón nunca se divide, pero se multiplica. Y cuánta razón tienen! Cada vez que te veía abrir los ojazos, un latido en mi corazón expandía sus cámaras al doble de su tamaño. ¿Sabes algo? Al mirarte, confirmé nuevamente que es posible y natural llorar un poco de alegría. 

El amor, por ti nació hace más de 9 meses, con una pequeña y a su vez enorme noticia: Que estás en camino, que estás en la panza de mamá, y que en 9 meses estarás con nosotros. Este amor crece y crece en cuanto uno alimenta la ilusión de tenerte entre sus brazos. Crece cuando soñamos tu nombre, crece cuando buscamos tu ropa, ordenamos tus cositas, armamos tu cuna. Para mamá, este amor se vuelve más real con el crecimiento de la pancita, con las fotos de perfil, los pequeños dolores de espalda y el cansancio de la tarde.

Y para papá, se empieza a volver más real con las pataditas, los giros, las volteretas… con hablarle a la pancita para ver si se mueve, con poner la mejilla sobre ella para ver si una patada termina en nuestro rostro o si al escuchar nuestra voz se “activa” al reconocernos. Lo único malo es que esto empieza mucho más tarde que para mamá, porque para que papá te sienta tenías que ser ya bastante grande.

Es divertido, por unos meses mamá me decía: “Lo sentiste?” Y yo no podía más que sentirte en mi corazón, porque veía los ojos de mamá bien abiertos y llenos de amor, y no podía más que negar con mi rostro sonriente, mientras compartía la sorpresa de mamá, secretamente envidiando poder sentirte…

Pero ya estás aquí, pequeño. En mis brazos. En mis ojos, grabado en mi retina, llevándote conmigo a donde vaya. Tu imagen y la de tu hermana, juntos, juntitos, en mi corazón.

Valentina y SebastianSin embargo no puedo dejar de sentir un poco de pica cuando me avisaron que la faja de Huggies para papás, (una faja especial que permite a los papás sentir las patadas de sus bebés en su propia panza) llegaba a Lima en Mayo, y que ya no pude sentirte como te sentía mamá, jeje. Lo bueno es que 25 papis van a poder hacerlo si se registran en http://www.papasembarazados.pe, así que eso es bueno.

Hoy ya llevas una semana y un día en casa. Y te debo confesar, no ha sido fácil. Tampoco ha sido difícil: Ha sido trabajoso. Ha sido duro re-encontrarse con este trabajo de paternidad y maternidad de los primeros días, con el horario tan demandante. Lo bueno, es que ya tenemos una idea bastante clara de lo que se debe hacer. Identificamos cada llantito con cólico, chanchito, pañal, sueño de una manera casi automática, y no nos preguntamos aterrados “¿qué será esta vez?” como en el caso de tu hermana. Así que sí, tienes la suerte de tener un par de padres ya “expertos” en estas lides. Pero no deja de ser agotador. Especialmente para mamá, que tengo que decir, es la mujer más trome que existe en el mundo. Lo dejo por escrito y lo firmo. 🙂

Vane y Sebastian

Mi pequeño gatito, mi pequeño zapallito loche, mi príncipe azul, ya estás en mis brazos, en mi vida, en mi corazón, en mis días (y oh sí! En mis noches!) pero sobre todo en mi vida. Mi vida ha pasado por tanto en tan poco tiempo, hace que uno sienta que el tiempo realmente vuela. Convivencia, matrimonio, Valentina y ahora tú. Mi vida que hace menos de una década estaba dedicada a uno, ahora está dedicada a 4. Por eso es que el corazón se multiplica. Por eso es que me siento solo si no los abrazo, por eso que estar completo es estar con ustedes.

Ay mis chicocos locos. Ustedes me definen. Quizás algún día yo defina un poco de lo que serán ustedes en el futuro.

Los amo, hijos. Y a ti, pequeño “recién llegado”, te adoro. Es un gusto conocerte.

Papá.

Sebastian en casa

 

Bienvenido Sebastian!

Papá y Sebastian

Llegaste pequeño loco! Pequeño gigante! Pequeño vikingo! Llegaste el día de ayer, 17 de Marzo del 2016, a las 9:13am, pesando 3.370kg y midiendo 49.5cm

Llegaste y llenaste de luz nuestras vidas una vez más, y ahora más que nunca porque acabas de convertir oficialmente a Valentina en hermana mayor! Llegaste y no solo te esperábamos mamá y papá, pero también tu hermana. Es increíble ver la expectativa y el cariño en los ojos de Valentina mientras te miraba, pequeño loco. Todavía no lo sabes, pero estoy seguro que cada día lo irás sintiendo: te adoramos!

Valentina mirando a Sebastian Valentina y Sebastian

Llegaste pequeñín, llegaste y mientras estamos en la clínica estamos soñando con los ojos despiertos (tanto por la ilusión como por el cansancio) sobre los días que se nos vienen, el regreso a casa pronto, y la nueva vida como una familia de 4. Llegaste, y ahora empieza lo bueno! Ay mi chiquito… como en el caso de tu hermana, ya en casa y con calma te contaré toda la historia de tu llegada, pero por mientras, y por hoy, siéntete BIENVENIDO a nuestra familia, y a nuestra caóticamente hermosa vida. Bienvenido al mundo. Ya estás con nosotros 🙂

Te AMO!

Papá.

Papá y Sebastian