1 mes de Sebastian

Sebastian Dormido 1 mes

En las lejanas tierras de Transilborja, vive un misterioso Conde. El Conde Sebastian Draculácteo. Dicen que duerme de día, protegido de la luz y el calor del sol, y que de noche asalta a su presa, una joven y bella mujer, de la cual se alimenta. Tal es su voracidad que tras sus sesiones de alimentación ambos terminan agotados y febriles, cayendo presa del sueño que repone sus energías solo para sucumbir ante otro embate del apetito feroz del Conde, mi Conde.

Llegaste a nuestras vidas hace ya 1 mes, pequeño Sebastian, y aunque nuestras noches ya están de cabeza, nuestra vida está más encaminada que nunca. Tu hermana mayor está aprendiendo cada día a ser más hermana, a cuidarte, a cargarte, y a entender el nuevo rol que tiene en la familia. Tratamos mucho de que no se sienta al margen, y aunque hay cierta sensibilidad ante tu llegada, estamos muy felices de verla tan contenta de que seas parte de la familia.

Valentina y Sebastian

Mis brazos, mi pequeño Conde nocturno, están ahora completamente llenos. Al apachurrar a mamá, a Valentina y a ti, siento que mis pies están más que nunca en la Tierra, mientras mi espíritu vuela alto en el cielo. Ser papá redefine tu estándar de felicidad. El otro día conducía el auto y miraba por el retrovisor a tu hermana mientras me hablaba y hablaba y hablaba como sólo ella sabe hacerlo y mientras trataba de seguir el hilo de su conversación, sólo podía pensar en la enorme dicha que sentía en mi pecho. La sola existencia de sus pequeños seres basta para hacerme un hombre dichoso.

Valentina Sebastian y Papá

Alguna vez leí una entrevista a un cantante donde le preguntaban sobre el origen de una de sus canciones más trágicas, sobre si la letra estaba inspirada en la partida de un amigo suyo y todos los miedos que esta generó sobre su futuro, y él contestó que no. Que no había hablado antes sobre esto, pero que la letra se basaba en el momento en el que se convirtió en padre por primera vez. Y esto es interesante, pequeño príncipe, porque a mi me pasó lo mismo. Ser padre por primera vez te llena de una enorme felicidad, y también te abre la puerta a un nuevo mundo de miedos.

Pero sabes algo? Ser padre por segunda vez es distinto. Llena tu mundo de certezas. Tu hermana y tú se llevan 3 años y medio, lo que significa que he tenido 3 años y medio para entender, soñar y sentir lo que es ser padre, 3 años y medio para definir la clase de padre que quiero ser, 3 años y medio para preparar la clase de esposo, pareja, papá, amigo, ser humano y ejemplo que quiero ser para ustedes. Y tu llegada a nuestra vida sólo se siente como aquel disparo que te impulsa a correr al inicio de una carrera. En 3 años y medio de paternidad he aprendido que esa versión tuya que quieres ser para tus hijos empieza cuando te despiertas y termina cuando los cierras (sobre mis ronquidos no me puedo responsabilizar). Así que has llegado a mi vida cuando ya he decidido la forma en la que quiero enfrentar las encrucijadas de mi vida: con fuerza, entusiasmo, energía y abrazándolos.

Llevas ya un mes con nosotros y es tan fácil perderse en tus ojos, ojazos de un azul metálico tan profundo, que a veces parece celeste, a veces parece verde, que me recuerdan a mi papá y me recuerda a mi.

Sebastian Muck

Ese mentón tuyo, tan de mi abuelo, como un guiño del destino que me habla sobre la clase de padre que debo ser para un hijo que lleva esa marca tan distintiva, ese recuerdo de la inmensa responsabilidad de acercarme a ser tan buena y noble persona como lo fue él. Esa certeza y ejemplo de persona que aunque estuvo conmigo tan poquito en mi vida, ha estado tan presente a través de mi madre, de mis tíos, incluso de mi padre.

Es distinto mirarse a si mismo a través de los ojos de su hijo que a través de los ojos de su hija. No tengo palabras para el universo que admiro en los ojos de tu hermana. Y ahora puedo quedarme mudo nuevamente al mirarme en los tuyos. Especialmente cuando levantas la ceja y me pones cara de pocos amigos.

Sebastian molesto

Un mes de ti, pequeño Conde Sebastian Draculácteo, y un mes de ver a mamá tan HERMOSA. Tan feliz, tan llena de vida (a pesar de tus embates nocturnos), tan auténtica, tan ella. ¿Cómo no enamorarse cada día, cada minuto, cuando la miro ser la increíble persona que es especialmente cuando está con ustedes? A veces me siento testigo, actor secundario, de una maravillosa comedia romántica protagonizada por ustedes tres. Luego me doy cuenta que puedo dejar mi sitio de espectador y correr a su lado, y descubro nuevamente la enorme suerte que tengo en esta vida.

Valentina Sebastian y Mama

Un mes de ti, pequeño chiquillo loco. Gracias por existir.

Te amo.

Papá.

 

Tener “la parejita”

Valentina & Sebastian

Desde familiares y amigos íntimos hasta conocidos celebraban tu llegada, Sebastian, como debe celebrarse la llegada de cualquier bebé al mundo: con amor y entusiasmo. Y durante estas celebraciones, no faltaron nunca las alegres frases llenas de buena voluntad y entusiasmo que exclamaban “Qué lindo! Ya tienen la parejita! Ahora sí continuará el apellido!”.

Y sí, es cierto. Ya tenemos la parejita. Y continuará el apellido. Y aunque esta nunca fue mi preocupación, como tantas cosas del mundo que nunca me preocuparon hasta que me convertí en padre, pensar en lo que esto realmente implica me quita el sueño. Tengo la parejita, pero la situación para mis dos hijos en este mundo, está lejos de ser pareja.

Hijos míos, ustedes gozan de nuestro amor incondicional. Ambos han nacido fruto del deseo de tener hijos, de formar una familia, de criar seres humanos llenos de amor por la vida y por los demás. Han nacido producto de nuestros sueños e ilusiones. Han nacido ambos en la misma ciudad, en el mismo país, y en la misma familia.

Ambos han nacido bajo la misma nacionalidad, posiblemente estudiarán en el mismo colegio, y tendrán de nosotros el mismo apoyo para todo lo que hagan en la vida: apoyo incondicional.

Pero no tendrán las mismas oportunidades. Porque aunque sean hermanos, aunque provengan del mismo hogar, tengan la misma educación, los mismos padres, y la misma vida, Valentina tiene un futuro más complejo. Porque en el Perú, sólo el 30% de mujeres ocupa cargos de alta gerencia. En el Perú, las mujeres trabajan en promedio 9 horas más que los hombres, y reciben un salario menor. En el Perú, la tasa de feminicidios es impresionantemente alta, y el machismo es un animal rampante que no tiene fecha de expiración pronta.

El amor por mis hijos es infinito. No encuentro manera de medirlo. Para mi, ambos ocupan un espacio en mi corazón tan igual, tan importante, tan necesario. ¿Por qué es que en la vida y en nuestra sociedad esto no es así? ¿Por qué hombres y mujeres tienen, a vistas del mercado, de la sociedad, de la industria, un valor distinto?

Sebastian, hijo mío, espero que en tu futuro, esta brecha se haya estrechado o eliminado, y que ayudes a que así sea. Valentina, hija mía, tendrás que luchar más, pero eso no te hace menos valiosa, todo lo contrario. Porque más allá de ser la parejita, son mis hijos. Son hermanos, y estarán juntos para siempre.

Los amo con el alma, y es por este amor que nosotros haremos lo que nos toca. Les enseñaremos sobre igualdad, sobre la necesidad de reconocerse como pares, en sus deberes, responsabilidades y oportunidades. Los amaremos con la misma intensidad, y los educaremos con la misma firmeza, con la misma pasión, con la misma manera de pensar. Y esperamos que en su generación, esta educación marque una diferencia.

Los amo.

Papá.