Empezamos el 2016

IMG_0024Hola pequeños, hija e hijo, Val & Sebastian. ¿Cómo están hoy? Hoy es 1ero de febrero del 2016 y me encuentro en plena hora de almuerzo aprovechando para escribirles a ambos y contarles sobre nuestro primer mes del 2016. Ha sido un mes intenso, un mes de vacaciones, de familia, de diversión y de mucha unión familiar. Ha sido la mejor forma de empezar el año, y de marcar la pauta para un 2016 que viene cargado de buenas noticias. A la fecha, Valentina, eres una preciosa niña de 3 años y 4 meses y Sebastian, estás en la panza de mamá con 33 semanas de gestación y 1 día.

A inicios de mes nos trepamos junto a tus primos Nikki & Andreas, tus tíos Rox & Rene, y tus abuelos a un avión que nos llevó a Orlando. Fue toda una experiencia para ti Valentina, pues en principio ya habías viajado en avión antes, pero ésta ha sido tu primer viaje al extranjero. Previo a eso tuvimos que alistar tus pasaportes, y todos los papeles. Te vacilaste en cada instancia saliendo con fotos muy graciosas en tus documentos. Tu hermanito Sebastian viajó esta vez cómodamente en aero-panza, primera clase.

El objetivo del viaje era cumplir el sueño de tu Abuela Alice, de llevar a todos sus hijos y nietos a Disneyworld. Si bien tu tío Jose Daniel y Aitana y Alexia esta vez no pudieron viajar con nosotros, creo que este viaje ha marcado un hito y que será algo que tendremos que repetir en los próximos años, para que tanto la pequeña Aitana como Sebastian disfruten tanto como lo hiciste tú y Nikki y Andreas. Así que no te preocupes Sebastian, prometido está que iremos nuevamente.

El viaje ha sido todo un reto personal también, pues si bien viajar en un grupo grande tiene sus beneficios y también sus retos. En nuestro caso, viajar con mamá y su pancita-panzota implicaba que yo tendría que correr con toda la cargadera de bultos, y que tendríamos que hacerlo todo al ritmo de mami, ni más lento ni más rápido. Felizmente viajamos dentro de las fechas permitidas y con una consulta, venia y certificado del Dr.

Apenas llegamos a Orlando, tuvimos que correr con toda la logística de transporte, traslado y hospedaje. Nos quedamos los primeros días en un hotel en el mismo Disney, y luego en unas villas muy bonitas en Orlando con vista a un lago. Pero espérame, me estoy adelantando. Ni bien salimos del aeropuerto, me tuve que enfrentar con conducir una camioneta enorme con un GPS instalado para llevarnos del aeropuerto al hotel. Nunca había conducido un auto en mis viajes anteriores a Estados Unidos, así que estaba un poco nervioso al principio. Felizmente no tuvimos ningún problema, y ha sido un placer manejar allá. De hecho, regresar a nuestro tráfico habitual ha sido un shock!

Papá al volante

Ambos hoteles significaron experiencias distintas. El primero, dentro de Disney era parte de toda la experiencia mágica. Nos dieron unos brazaletes especiales que serían desde la llave a nuestras habitaciones, hasta la manera de pagar nuestra alimentación, comprar cualquier cosa en las tiendas, e incluso la entrada a los parques de Disney. Esos brazaletes eran los brazaletes mágicos que abrían todas las puertas del mundo al que acabábamos de llegar. Un mundo de fantasía de principio a fin. Mickey Mouse y pandilla de desayuno a cena, desde los waffles de Mickey hasta la pizza a la habitación.

Pizza en Disney Desayuno en Disney

El primer día llegamos agotados y tras comer algo, quedamos rendidos hasta el día siguiente, en que nos levantamos temprano y fuimos volando a Magic Kingdom. ¿Sabes? También ha sido mi primera vez en Disney, así que estuve tan emocionado como ustedes. Creo que todos estuvimos muy emocionados. Llegar, recorrer las calles mágicas de Disney realmente te hace sentir como un niño otra vez, y en mi caso, como un niño grande acompañado de sus personas favoritas en todo el mundo, mi esposa, mi hija, y mi pequeño bebé en la panza. Ver a los locos de sus primos tan felices realmente me divertía, y ver a mi suegra, a su abuela, tan contenta, realmente hizo que entienda lo importante de este viaje.

Magic Kingdom

Cada juego, cada atracción, cada personaje a la vuelta de la esquina significaron una nueva avalancha de emociones. Pero creo que nada te hizo tan feliz Valentina, como ver sentada cómodamente en mis hombros, el desfile de todos los personajes. Los saludabas a todos, los llamabas en tímidos grititos desde mis hombros esperando que ellos te saluden, y sabes? Más de uno lo hizo. Y cuando te saludaban te quedabas de hielo por un instante hasta que veías a otro. El mismo Mickey Mouse te envió un beso volado, directamente a ti, y fue lo más emocionante del mundo.

Valentina en desfile

¡Qué hermoso poder verte tan feliz! Yo mismo estaba metido en el mundo de fantasía y demasiado entusiasmado.

Sabes algo más? Mamá también estaba entusiasmada. Vane y Jose Vane y Jose

Mamá estaba completamente en trance. Cuando entrábamos a Disney había vuelto a ser una niña, que miraba con asombro todo con esos ojazos enormes suyos. Estaba tan feliz que su mami la haya vuelto a llevar a Disney. Estando parado en medio de todo, era imposible no darse cuenta de la magia del lugar.

Y tú estabas tan feliz de conocer a Pimperbell! (O Tinkerbell, como la llaman sus amigos).

Valentina y Tinkerbell

Al día siguiente nos levantamos muy temprano, princesa. Habíamos conseguido reservarte un desayuno digno de la realeza, en compañía precisamente de… la realeza de Disney! Un desayuno con las princesas. Sin todavía tener una idea de dónde quedaba qué cosa, ni de cómo funcionaba el mundo en Orlando, nos levantamos súper temprano (de hecho estaba oscuro cuando salimos todavía) anticipando las colas y las caminatas desde el estacionamiento y nos trepamos a la camioneta en mitad de la lluvia matutina de la ciudad.

Valentina en la lluvia

Pusimos Epcot Center en el GPS y nos encaminamos a lo que debería ser una mañana mágica para ti. Estaba algo nervioso porque era apenas el tercer día en el que manejaría dentro de Disney, algo que finalmente resultó no ser tan necesario porque nos dimos cuenta que habían buses que te llevaban cómodamente de un lado a otro con expresa puntualidad, así que afortunadamente planifiqué todo para que salgamos con minutos de sobra en caso tengamos algún infortunio.

¿Qué te puedo decir? El GPS falló y nos llevó a un puente, y mucha fue nuestra sorpresa cuando indicó que habíamos llegado a nuestro destino. Mamama Alice, mamá, tú y yo nos miramos las caras confundidos, y tuvimos que dar unas cuantas vueltas y reiniciar el GPS para descubrir que estábamos todavía bastante lejos de donde deberíamos estar. Felizmente haber salido temprano nos jugó a favor, y pudimos llegar al destino correcto perfectamente a tiempo. A pesar de la lluvia, del GPS y de nuestro nerviosismo, llegaste a Epcot, al pabellón de Noruega, donde dentro de un pequeño castillo te esperaron tus princesas favoritas para desayunar.

Yo no pude entrar contigo, entraron Mamama Alice y mami, pero mientras esperaba sentado en la puerta a que salgas, pude verte desfilar desde la entrada. Naturalmente fuiste al desayuno con tu propio vestido de princesa! Se te veía tan feliz, tan tú, tan en un mundo mágico. El celular no fue lo suficientemente rápido como para captarte bien, pero estabas radiante.

Valentina con princesas

Luego del desayuno con las princesas regresamos al hotel para encontrarnos con todos los demás y dirigirnos a una aventura animal en Animal Kingdom. La lluvia recién se detuvo cuando llegamos ahí, y esta vez nos trasladamos en los buses. Sin embargo fuiste bien protegida con tu impermeable y las orejitas de Minnie.

Valentina y orejitas

Vimos monos, arañas gigantes, e incluso viste a Rafiki, del Rey León. Almorzamos buenazo en el Rainforest Café, vimos la obra del Rey León en escena (fue alucinante!) y te pintaste la carita. Ah! Mamá y tú se mandaron un dancing espontáneo con Sebastian en la panza y todo en mitad de la pista con un montón de gente al ritmo de una banda súper genial.

Valentina en Animal Kingdom Timón Los 4 Valentina en animal kingdom

Fue un día de locura. Fueron días de locura en general. Durante el primer día en Magic Kingdom terminaste tan cansada que te quedaste dormida sentada en mis hombros, y recostada en mi cabeza. Por un rato esto estuvo bien, pero había tanta gente cuando salimos tras los fuegos artificiales que estuviste en mi cabeza por lo menos una hora. Terminé al día siguiente con los hombros y la espalda un poco adolorida, pero sabes? Valió la pena. Verte AGOTADA de pura felicidad? Existe algo mejor que eso?

Valentina agotada

Las emociones eran muchas, para todos nosotros en general. Así que mientras salíamos del primer hotel dentro de Disney hacia las villas que serían nuestro hogar por los siguientes días, decidimos guardar nuestra última entrada a los parques de Disney para un siguiente día. Realmente el trote no es poco, y tanto mamá como papá estaban bastante cansados, esto sin mencionar que si bien nosotros andábamos a nuestro propio ritmo, tus abuelos también necesitaban tomarse las cosas con algo de calma.

Nos mudamos pues a un apartamento en las villas de Westgate y teníamos una vista linda a un pequeño lago.

El lago en Orlando

El lago era precioso, y de noche se veían todos los fuegos artificiales de Disney en el cielo. Realmente un espectáculo poder sentarse en el balcón. Aprovechamos los días aquí para descansar, planificar nuestra última visita a los parques de Disney y hacer todas las compras que queríamos hacer.

¿Qué compras? Pues todo lo que teníamos que traer para Sebastian! Recuerdas Valentina que cuando estábas por nacer viajé a Miami a traer todas las cositas que compramos para ti cuando eras una bebé? Pues lo mismo nos tocó hacer aquí. Así que contigo y con mamá nos embarcamos a cumplir con nuestra lista de deberes y traer a casa todo lo que Sebastian podría necesitar en los próximos meses.

Papá al volante Vane y Jose Vane y compras para Sebastian

Tengo que decir que Valentina, te portaste muy bien mientras hacíamos compras. Tú misma estabas muy preocupada por comprar las cosas para Sebastian, y si bien de tanto en tanto nos recordabas que tú también querías una cosa u otra, fuiste muy receptiva y consciente de que el objetivo principal era comprar lo que tu hermanito vaya a necesitar. Obviamente te saliste con la tuya en más de una ocasión (y yo también, y mamá también). Pero fuera de eso, siempre me sorprendía la capacidad que tenías de recordarnos que en medio de toda la logística, toda la planificación, los itinerarios, el stress, el control del gasto, etc, lo único que una niña quiere a veces es sentarse con sus papás en el estacionamiento de un mall, y hacer burbujas desde la maletera.

Valentina haciendo globos

Ay mi pequeños renacuajos! Justo ayer le decía a mamá que para mi, el mejor trabajo del mundo era ser el papá de nuestra familia. Poder pasar tanto tiempo junto a ustedes ha sido exactamente lo que necesitaba para cargar energías y volver a Lima con los sueños intactos.

Retomando: Nuestro último día en Disney debía ser espectacular, así que fuimos junto con tus primos a Hollywood Studios, donde descubriste algo que hasta ahora casi, casi me llena los ojos de lágrimas: El amor por Star Wars. Yo me había resignado a volverme parte del club de Fans de Frozen por ti, pero no. La fuerza es fuerte en ti, Valentina. Y te volviste una fanática de Star Wars desde el momento en que entraste al simulador de Star Tours. Ahora no sólo tienes un polo de Star Wars increíble, pero además un sable de luz, y un respeto especial por Darth Vader.

Darth Vader

Este último día lo gozamos de principio a fin. Caminamos todo lo que hubo por caminar, ya éramos expertos en sacar los FastPass que necesitábamos y programamos todas las visitas a todas las atracciones que nos interesaron. Hasta me di el gusto y me comí una de esas piernas gigantes de pavo que vendían. Caminé por todos lados como una suerte de neanderthal moderno. Me encantó.

Valentina y mamá

Pierna de pavo

Incluso vimos el show de la Bella y la Bestia. Te encantó!

Y si ese show te encantó, el de Frozen te petrificó. Elsa frente a una pantalla gigante lanzaba rayos congelantes por todas partes y desde el cielo empezó a caer nieve! Tu carita, jamás olvidaré tu carita, tan concentrada, desconcertada y maravillada al mismo tiempo, sólo atinaba a abrir los ojazos y gritar “Let it Goooooo” en el coro. Valentina viendo Frozen

Ay princesa, ¿sabes qué me hubiera encantado? Que algunas de las princesas hablen en español. Eso es lo único lamentable, porque con lo lora que eres, cuanto personaje de Disney que te encontraste no supo responderte o abordarte si no era en inglés. Pero no te preocupes mi amor, cuando regresemos, porque regresaremos (Sebastian, repito la promersa), estoy seguro que ya hablarás suficiente inglés como para comunicarte con ellas. Al menos con Chip no tuviste problema comunicacional, y menos a la hora de bailar. Bailaste como loca!

Con Chip

Cerramos el día con un show maravilloso llamado Fantasmic, con efectos de agua, aire, fuego y proyecciones que realmente hacían que vivas la magia de Disney y sus amigos, coronado todo con un paseo en barco con todos los personajes saludándonos. Realmente hace que adores la idea de la magia, la imaginación, y el mundo sin límites que pueda existir en nuestra fantasía.

Fantasmic

Todo el viaje fue una experiencia inolvidable, y no debemos nunca olvidar lo agradecidos que estamos por este regalo a tu mamama Alice. Ella ha sido quien nos llevó, y por quien tuvimos la suerte de vivir algo así. Inclusive yo, que de refilón viví por primera vez la experiencia de Disney – y a mucha honra – ya bien viejo, pero igual de niño que todos los demás.

Regresar a Lima representaba su propio desafío, entre compras y cosas terminamos con algunas maletas extra, por no decir… varias…

Maletas

Y si recuerdas lo que dice al principio, Mami no podía cargar peso, Valentina es muy pequeña como para concentrarse en algo más que en sus propias cosas, y papá pues tuvo que encargarse de la logística de nuestra pequeña familia de 3 (próximamente 4).

Felizmente, a pesar del agotamiento, todo terminó bien. Todos llegamos sanos y salvos a casa, y tú, Valentina, mantuviste la sonrisa durante todo el viaje, y eso es lo que al final del día me llena a mi de energía para lo que sea.

Valentina Muck

Tuvimos unos días más en la ciudad para disfrutar con tu tío Moritz, mi hermano, quien había llegado de visita de Alemania, y quien adoró pasar unos días de sol al lado de su sobrina Valentina, y quien está muy pendiente de la llegada de Sebastian.

Valentina y Moritz

Con tu tío Moritz fuiste a la piscina, a la playa, y lo que más me gustó fue que pese a recién conocerlo por primera vez, te hiciste tan amiga suya…

Le contaste todo sobre tu viaje, le mostraste todas las cosas de tu cuarto. Se hicieron amigos. Él por su lado se muere por verte pronto, y ya estamos planificando un viaje a Alemania el próximo año para que puedas conocer la nieve en persona y de paso practicar tu alemán (y el mío, y el de mamá!).

Valentina y Moritz Valentina y Moritz Valentina y Moritz Valentina y Moritz

Saben chicos? Enero 2016 ha sido un súper mes. Coronado con las primeras clases de natación de Valentina, siento que este mes le ha dejado la vara muy alta al resto del año.

Valentina en clases de natación Valentina en clases de natación

Claro, Marzo se trae lo suyo con la llegada de Sebastian – no te me vayas a adelantar, chato, que Marzo es tu mes – además del cumple de mamá, y abril tiene mi cumple… pero desde ya, este año 2016 se viene increíble.

¿Será que otros sueños se hacen realidad este año? Todo parece ser posible. 2016, empezaste precioso, y le damos gracias a Dios por eso, y nuevamente a la mamama Alice por regalarnos tan precioso viaje y por el regalito extra a Valentina. Ama su kindle, y todo lo que está aprendiendo con ella. Gracias! La llenaremos de aplicaciones y de libros para ella.

Valentina y su kindle

Al agua pato!

Se viene el verano, pequeña chanchis voladora! Los días son cada vez más soleados, y la inevitable pregunta que venimos haciéndonos con mamá, es que siendo tú tan amante del agua (eres mitad sirena, mitad piraña) ¿cómo vamos a evitar que te tires de cabeza a las piscinas sin que te lastimes?

Así que ya andamos en búsqueda de los mejores flotadores para bebés (consejos de mamis y papis, porfa déjenlos en los comentarios), y de cualquier consejo que nos puedan dar para sobrevivir a tu adicción al agua.

Ah! Y desde ya, armando un stock de los little swimmers de Huggies, que para verano se agotan por arte de magia y es un lío encontrarlos! Porque no estoy seguro que sea una buena idea soltarte en el agua al “natural” jajaja.

Una pregunta a ti ahora: ¿Bikini de lunares amarillos?

Te amo!

Papá.

Detrás de las 40 semanas

Hola hermosa. El día que naciste, de madrugada corrí a la cámara y filmé parte de este video. Como todo en las 40 semanas que duró tu llegada, fue hecho pensando en ti. No, no soy un editor profesional, ni espero que sea una obra maestra. Pero espero que veas, un poquito jugando con las fotos, lo felices que han sido tus papás mientras planificaban tu llegada.

Porque verás la pancita de mamá, el pintado de tu cuarto, tu babyshower, el viaje de papá, la compra de tus aretitos, todos esos momentos que han sido tan simbólicos para nosotros, pero sobre todo, verás el inmenso amor que te tenemos, y lo afortunados que sabemos que somos de poder haber preparado tu llegada de esta manera.

Son momentos muy simbólicos porque mamá y papá luchan, luchan todos los días por poder vivir juntos en un mundo difícil y competitivo. Y desde que planificamos que vendrías al mundo, luchamos por ti y para ti. Luchamos porque tengas una casa linda, una cuna linda (en este caso regalo de tus abuelos), y lucharemos porque tengas un colegio que te guste, que tengas un doctor que te atienda bien, que tengas la mejor vida posible. Porque tú y mamá son el amor de mi vida. Y mi amor está en esa lucha.

La canción de fondo, que me gusta mucho, se llama Welcome Home, de The Radical Face. Y la escogí porque mi amor, lo único que quisimos hacer desde que te soñamos por primera vez fue darte la bienvenida a casa.

Bienvenida nuevamente, princesa.

Papá.

Casi listos para ti

Mi pequeño champiñón silvestre! Papá está en casa, feliz de apachurrar la panza de mamá y de saber que tiene una hija tan obediente! Tan considerada con papá! Estoy tan contento de haber llegado a casa y que me hayas esperado pequeña nariz de tulipán holandés. No sabes lo preocupado y angustiado que estuve durante todo el fin de semana. Pero lo logramos, bebé, lo logramos.

Papá viajó a Miami el día viernes a mediodía con el tío Fernando. Tuve la suerte de hacerlo acompañado, así que no me aburrí mucho durante el vuelo. Llegamos al aeropuerto como 5 horas antes, y nos pusimos a trabajar hasta que tuvimos que abordar, para no dejar muchos pendientes al aire a nivel de trabajo. El avión salió a tiempo y papá, con sus dos maletas (y un carry-on dentro de una de ellas) llegó a casa de tía Monika en Miami sin mayores problemas.

El siguiente reto fue abrir todas las cajas con tus cosas que ya estaban acumuladas su casa. Revisar que haya llegado todo, y que todo haya llegado bien. Tuvimos suerte y el 99% de las cosas estaba ahí, así que luego de deshacernos de tanta caja, empecé a empacar la mayoría de las cosas para revisar cuanto espacio quedaría para algunas compras eventuales.

El siguiente paso fue precisamente salir de compras para buscar esas cositas lindas que no suelen conseguirse en Lima, sólo para asegurarnos que tengas alguna que otra cosita para toda ocasión. Demás está decir que ya tienes disfraz de Halloween, gorrito de navidad y demás tonterías que se le antojaron a papá y que ya verás poco a poco. Te juro que no tenía idea de lo divertido que sería pasar horas entre ropa de bebé. Es lo máximo! Me he muerto de risa solito en mitad de todas las tiendas a las que he entrado imaginándote con cada modelito. La verdad es que esto de la paternidad es un gran juego de muñecas. (Al menos por ahora!).

Finalmente pude empacar todo, pesar cada maleta para poder distribuir bien las cosas, y dedicarme a pensar en algún regalito secreto para mamá, ya que en unos días es nuestro aniversario, y aunque últimamente me haya dedicado a engreír a su panza, pues también me toca engreírla a toda ella. Después de todo es tu mami, y se lo merece sólo por serlo!

El viaje de regreso fue una pequeña pesadilla. Las 2 cajas, 2 maletas, carry-on, messenger bag y mochila no entraban en el auto de tu tía Monika, así que tuve que ir al aeropuerto en una camioneta. Precisamente por el gran volumen de cosas, Papá se moría de miedo de que no le permitan subir tantos bultos al avión, ya que si bien era consciente de que pagaría sobrepeso, cuando se trata de un exceso de bultos, a veces te limitan en base a la disponibilidad del avión. Por esta razón, papá decidió ser el primero en embarcar las maletas.

Llegué al aeropuerto 5 horas antes del vuelo, y tuve mucha suerte pues normalmente no permiten que nadie registre equipaje con tanta anticipación. Sin embargo un buen caballero de LAN me dió el visto bueno, y ante la sorpresa de varios otros empleados de la aerolínea, pude pasar y registrar el equipaje. La amable señorita del counter me miró sospechosamente mientras subía cada uno de los bultos a la balanza, y tras preguntarme sobre si era consciente que pagaría sobrepeso, me preguntó sobre la carga que llevaba. Le conté que era todo para ti, para Valentina. Sonrió tanto, que aproveché para contarle todo sobre ti. Y fue tan amable, que sólo me cobró el 50% de lo que hubiera costado un bulto extra. ¡Fue genial! Con tanta suerte ahí, papá pasó al gate, donde aprovechó para comprarle un par de revistas a mamá, y esperó su vuelo tranquilote.

Llegar a Lima no fue tan sencillo como salir de Miami. El hecho de haber sido el primero en registrar el equipaje hizo que fuera prácticamente el último en recoger las maletas. Y si bien podía maniobrar bien tantos bultos en Miami, gracias a unos coches especiales, en Lima no tuve esa suerte. Los coches para maletas no me hicieron la vida muy sencilla, pero con algo de esfuerzo pude acercarme a la cola de Aduanas para presionar el bendito botón y ver si podía pasar libremente o pasaría una inspección. Tomando en cuenta que traía bastante equipaje extra, y que el mismo se encontraba lleno de cosas nuevas, la verdad es que sudé frío por un momento. Para mi mala suerte, me tocó la luz roja, y tuve que explicarles a los madrugadores amigos de Aduanas lo importante que eras para mi, como para viajar a traer tanto cachivache. Felizmente lo comprendieron y no le hicieron a papá pasar por más problemas que abrir y cerrar cada una de las maletas y cajas. Con esto hecho, pude salir y embarcarme en la camioneta de Taxi  que mamá había coordinado para mi.

Tras huir del tráfico de mañana, papá llegó sano, salvo y agotado a las 6:40am a casa. Subí las cajas, me di un duchazo y esperé a mamá quien llegó a apachurrarme a las 7 en punto. No sabes lo rico que fue poder apachurrar a mamá, apachurrar su panza y saber que todo había pasado, que todo había valido la pena y que ya estaba en casa, donde tenía que estar, abrazando a mis dos chicas.

Al fin en casa pude empezar a desarmar las cajas, armar el coche (fue una pequeña locura al principio, pero luego le agarramos el truco), darle a mamá un regalito, y poder asegurarme que todo llegó bien. De paso mostrarle a mami el cerro de ropa que tienes, para que puedan organizarla, lavarla y empezar a guardarla como corresponde. Y es que como me decían en Miami: “Si  Valentina se parece a su mami, pues no llegará al mundo hasta que tenga algo que ponerse!”. Y tenían razón.

Hoy, ya más descansado llegué a casa luego de haber ido a la oficina y me encontré con esta imagen en la lavandería:

Te das cuenta que ya, ahoras sí… sólo nos queda esperarte? Literalmente ya no podemos hacer más que sentarnos, y mirar la panza de mamá. Tomados de la mano, esperando que decidas llegar. Pero hazlo con calma, pequeño conejito volador, hazlo despacio. Hazlo cuando quieras. Papá y mamá están aquí. Esperándote. Como lo venimos haciendo desde hace ya 38 semanas y media.

Love you, enana saltarina.

Papá.

Navidad en setiembre

Hola rollito de primavera, ¿cómo está la futura atleta olímpica de papá? Te cuento que todas las cositas que compramos con mamá para ti ya están en casa de la tía Monika! ¿Y ahora? Sólo falta que papá viaje, sobreviva al huracán Isaac, retorne a Lima y listo! Será casi como tener Navidad en setiembre.

Estamos tan listos para ti mi pequeña bebé, pero tan listos, que no podemos esperar más para que llegues a llenarnos la vida de sonrisas.

Pero ojo, espérate a que papá regrese el día lunes. De lo contrario, castigada! Mira eh!

Te adoro, piojito!

Papá.

Ansiedad

Hola pequeño gremlin. Hoy la ansiedad me tiene un poco loco. No sé exactamente manejar la presión que tengo, así que hago lo posible por enfocarme en las cosas que puedo controlar y dejar de preocuparme de lo que no, pero me cuesta mucho mantenerme tranquilo. Tanto así que anoche me tomé unas copas de vino para relajarme y terminé más estresado que nunca, pensando en que no calculé la posibilidad de tener que manejar al hospital en ese momento.

Y es que esta semana hay 3 cosas que me tienen con los pelos de punta. En primer lugar tu nacimiento. A las ya 37 semanas se te considera “a término”, que es una forma de decir que está listo el pollo. Ya te pueden sacar del horno e hincarte el diente. No te preocupes pequeña rana loca, nadie te va a morder (mentira, lo más probable es que mamá y yo sí te vayamos a morder el pompis).

Básicamente me aterroriza cada mueca que pueda hacer mamá en este punto, porque tengo miedo de que llegues y yo no haya traído las cosas que tengo que traer de Miami.

Exagerado me dirán algunas (ya me lo dijeron algunos posts abajo), pero cuando un papá quiere que su hija tenga todo, y particularmente ya lo compró todo, pues lo mínimo que quiere es que las cosas estén en la casa no? No importa si siguen en cajas, paquetes y plásticos. Pero que estén!

En 2ndo lugar, lo que me pone muy nervioso es que tengo que precisamente viajar para esto. Siento que cometí un gran error al dejarme guiar por los kilómetros de LAN y las promociones y las tonterías, y que no dejé suficiente margen de tiempo como para viajar con calma. Y no sé qué haría si llegas a nacer en los dos días que estaré fuera. Por favor espérame!!! No puedes llegar durante mi viaje. No me lo perdonaría.

En 3er lugar, estamos a mil por hora en la oficina. En parte porque tu tío Fernando y yo viajamos el día viernes, y  porque tenemos un deadline bien importante. Sentimos que estamos haciendo la diferencia con este cliente, y queremos que todo salga a pedir de boca, pero es mucho trabajo. Yo, que no entiendo mucho lo que hace tu tío Fernando, lo veo sin dormir un par de días, y me puedo imaginar el nivel de agotamiento en el que puede encontrarse. Eso también contribuye a mi ansiedad. Necesito ver este proyecto nacer, antes de mi viaje.

Así, la chamba debe nacer antes del viaje, tú NO debes nacer durante el viaje, y puedes nacer cuando quieras, luego del viaje.

Debí hacer esto hace semanas… Ojalá que todo salga bien! Mientras tanto, espero seguir enfocado.

Te adoro enana. La historia nos dirá si tuve suerte o no.

Papá.

Sé que es algo tontísimo

Pero he sonreído como un mono poniendo esto en el carro. Sé que todavía no es el momento… pero técnicamente cada vez que mamá se sienta en el auto, es verdad, ¿no?

¿Será que son las pequeñas cosas las que nos hacen felices, o será que ya te siento a la vuelta de la esquina? El próximo viernes viajo a traer tus cosas de Miami, y regreso el lunes de madrugada. ¡Y listo! Sólo me quedaría esperarte (in)tranquilo.

Tan pequeña y dulce… anoche me di cuenta lo indefensa que llegarás al mundo. Porque independientemente de lo fuerte que patees, o lo graciosa que sea la personalidad que te inventemos (Alientina, Violentina, etc) producto de tus movimientos “panciles”, eres sólo una pequeña bebé. Pero no te preocupes, no estarás sola ni un minuto. Tus papis son fuertes y te van a cuidar.

Y Papá seguirá sonriendo como un mono.