Mis hijos


Valentina, Sebastian y yo

¿Qué son los hijos si no una maravillosa extensión de uno mismo? Una extensión de nuestros sueños, de nuestro carácter, de nuestra fortaleza, virtudes y también quizás defectos. ¿Qué son los hijos si no una forma preciosa de volver real tu presencia en este mundo, la herramienta más hermosa para dejar huella y decir “yo estuve aquí, viví, crecí, creé dos seres increíbles que harán de este un mundo mejor sólo por existir”?

No me quiero poner existencialista, mis pequeños, pero hay mañanas en las que me despierto y tan solo mirarlos me hace sentir más grande, enorme, galáctico. Siento que he trascendido. Mirar cada centímetro de sus pequeños cuerpos dormidos, contar sus pestañas, mirar sus naricitas, sus mentones, sus boquitas. Tocar sus pies y sentirlos estremecerse con cosquillas. Saberlos dormidos plácidamente, soñando quizás con cosas lindas… Y luego despiertan, ya abren esos ojazos, y casi siempre, sonríen. Me miran, y sonríen. No existe mejor manera de despertar para mi que verlos sonreir, remolonear en la cama para una última vuelta y levantarse frescos, felices. Es como verlos nacer nuevamente, cada día. Un regalo.

Mi pequeño, ayer cumpliste 4 meses de vida, 120 días en promedio con nosotros, con sus 120 noches. Algunas buenas, otras más difíciles. Algunas largas y otras cortitas. Pero todas, todas las mañanas hijo, han sido buenas. Porque despertar contigo es una bendición, un regalo, un sueño hecho realidad. Y mirarte cambiar, haberte visto aprender a sonreir, y perderme en tus ojos es un placer que es difícil de comparar.

Mi chiquito terriblín, no te gusta estar echado en ninguna parte. Quieres estar donde estamos, estar en nuestros brazos, moviéndote de un lado a otro, abriendo esos ojazos y comiéndote el mundo entre parpadeos. Quieres hablar, y contribuyes con tus ruidos y gruñidos a todas las conversaciones, y en más de una ocasión contribuyes a terminar la discusión porque te has aburrido de la misma y quieres que te cambien de ambiente, que te lleven a dar una vuelta, que el mundo está girando y tú no quieres perderte un segundo de él en discusiones cotidianas. Estás hecho para un mundo veloz hijo, y eso me maravilla.
Sebastian Muck

Y también me asusta, pequeño “Titian”, que seas tan distinto a tu hermana mayor. Yo, que tuve la oportunidad de incluso escribir un libro práctico sobre paternidad mientras aprendía con tu hermana, he visto en el suelo muchos de mis argumentos contigo. Eres distinto, eres original, tienes una personalidad propia y es otra la forma en la que hay que tratarte. Y eso, ese miedo a lo desconocido, es también algo con lo que nos enfrentamos cada día. Cuando no adoptaste ni un chupón ni por un instante, cuando no aceptaste ni un biberón, y hemos comprado todas las tetinas del mercado, cuando tus hábitos de sueño sin impredecibles y el mismo es tan ligero que hay que velarlo con extremo cuidado. Eres distinto pues. Pero eso no es malo, en absoluto.

Pero eso no te asustes, si bien representas un mundo nuevo en relación a muchas cosas para nosotros mi pequeño terriblín, también nos agarras más sazonados en estas lides. Y nuestros temores se maquillan casi todo el tiempo con curiosidad, y somos mil veces más pacientes que hace 4 años. Eres un reto, pero estamos a la altura del mismo, y te prometo que intentaremos estarlo siempre.

Valentina la bella

Princesa mía. Estás tan grande, y no dejas de recordármelo varias veces al día en los que literalmente me muestras tu manito con 4 dedos extendidos y me explicas que pronto, muy pronto cumplirás esa edad. Y eres tan grande en todo sentido, en lo alta que eres, en lo hermosa que eres, en lo buena que eres. En lo lora, loca y terca que eres. En lo increíble.

Y es fantástico verte tan pequeña, acurrucada en mi pecho una tarde fría mientras ves dibujitos, y al mismo tiempo tan grande cuando abrazas a tu hermanito diciéndole por enésima vez que tú eres su hermana mayor, y que no se chupe el dedo, que no sea loco.

Hija mía, tú eres así: Tienes dos ojazos, dos bocas, una oreja, pulgas en el pompis y el corazón en los pies.

Hablas y cantas todo el día, tu verbo es una fuerza de la naturaleza que invade los espacios silenciosos de mi vida como una catarata que lo inunda todo. Llenas hasta mis 5 minutos en el baño, al otro lado de la puerta. Escuchas poco, pero felizmente entiendes mucho, cosa que compruebo con cada explicación del mundo que sueles darme 3 o 4 veces al día. Me encanta que no seas una niña que ha pasado por una fase de “¿Y por qué?” pero que ha saltado de forma hiperactiva a ser tú la que me explica la razón de todo, estando para mi sorpresa muchas veces en lo correcto.

Sigue bailando por este mundo con esa ligereza de mariposa loca, hija. Pareces tener en el alma la naturaleza del viento, y eso sin duda te llevará lejos.

Mis amores, estoy por embarcarme en una aventura nueva, y al mismo tiempo conocida. Ya les contaré más en los próximos días, pero quiero que sepan que no podría hacerlo sin ustedes en mi vida, sin mamá en mi vida, sin todo el amor que me rodea.

Los amo, chiquitos locos.

Los amo.

Papá.

Cuestiones de Genética

Hola pequeña bolita de arroz chaufa (cada día más creativos con los apodos!):

Desde hace días vengo sosteniendo la teoría de que cuando nazcas, tendrás cara de espejo. Y la tendrás porque inevitablemente quien te mire de nuestras familias verá “algo suyo”. Y es que pasa en todas partes, que “se parece a mi!” o “se parece al papá”, o “tiene las cejas del abuelo”. Así que he decidido hacerte una pequeña reseña de cómo se veían tus abuelos, tu papi y tu mami en la juventud de su vida.

Empecemos por tu abuelita. Me imagino que ya te habrá contado ella que de joven era muy guapa y perseguida por una cantidad de mozalbetes bigotudos de la época. Estoy seguro que de ella aprenderás muchas cosas buenas, y que definitivamente te divertirás bastante, al menos si es que como papá, sales con vena de cocinera, porque con la abuelita podrás jugar mucho en la cocina. Ella guarda celosamente secretos de cocina de su propia abuela que son realmente clásicos de la cocina peruana y que ya no se ven así nomás, como los buñuelos y el tajadón. Vas a quererla mucho, porque ella desde ya se muere por ti. Actualmente está viviendo en Chile con tu abuelito, y lo más probables que te refieras a ella como la Oma y a él como el Opa. Ella tiene el cabello largo y ondulado, así que si tu cabello llega a tener ondas, ya ves por dónde podrías ir echando la culpa.

Tu Oma, que tiene grandes ojos pardos también tuvo un gran sentido de aventura toda su vida, así como de emprendimiento. Estoy seguro que de heredarlas, ambas son cualidades que hasta cierto punto me llenarán de terror, pero que en su momento lo harán de orgullo. Nunca dejes pasar las palabras sabias de tu Oma, porque nunca sabes cuando te serán de utilidad, y ojalá puedas cosechar de su boca las miles de historias que tiene de la familia, porque si alguien se ha dedicado a armar un árbol genealógico, y de coleccionar toda la historia detrás de su apellido, es ella.

El Opa es otra historia, nació en Alemania y es la razón por la que probablemente ya estés estudiando alemán, lo saludes como Lieber Opa y de que tus ojos sean azules o grises, en caso lo sean. Su nariz también podría ser fácilmente distintiva, de llegar a adornar tu carita en caso la heredes, pero sin duda muy aparte de la herencia, aprenderás y disfrutarás mucho de hacer cosas con las manos, y aprenderás de él a disfrutar de gran manera de la lectura y de las cosas simples de la vida.

Una de las cosas que uno puede aprender del Opa, es que hay pocas cosas importantes sobre las que realmente hace falta preocuparse mucho, y cuando esas cosas están bajo control, uno debe también pensar en disfrutar de la vida. Porque el tiempo pasa siempre más rápido de lo que uno espera.

Él es un gran luchador también, que de manera callada ha sabido llevar a su familia año tras año en su espalda trabajando duramente en varios países. De él aprenderás más de lo que esperas, solo escuchándolo. Y sin duda podrás conversar mucho con él, y corregir en alguna ocasión sin duda su cada vez más perfecto español.

Sobre todas las cosas aprenderás a entender a un hombre profundo y complejo como persona que tiene una forma de ver el mundo producto de la perspectiva que forman los años y la cultura. Y aprenderás a amarlo así, y mucho, porque realmente vale la pena hacerlo.

Ellos son tus dos abuelos, mis papás. Sin duda dos personas de las cuales ya sabes mucho, y con quienes ya tendrás muchas pequeñas y grandes experiencias. Es importante que sepas que ellos, como mamá y papá ahora, siempre hicieron lo mejor que pudieron, y que como tu Oma me dijo alguna vez, también enseñaron a tu papá a amar como lo hace.  Porque yo te amo a ti como quiero que sientas que eres amada, como yo fui amado.

Y quiero que aprendas que esa clase de amor es incondicional, y es para siempre. Es la clase de amor que corre por las venas, y es el amor en el que vas a nacer en poco tiempo. Es el amor que tendrá miedo por ti, que se preocupará, el amor que querrá ayudarte en todo momento, y que cerrará los ojos y rezará cuando quieras dar tus primeros pasos por tu cuenta. Pero ese el amor que nunca dejará de estar contigo, que velará porque tomes las decisiones que tú creas correctas aún cuando no las compartan completamente. Porque esa clase de amor, quizá también pueda heredarse.

Y si Dios quiere, esa clase de amor en muchos casos también se mantiene firme con el pasar de los años, como el de tus abuelos tanto paternos como maternos. Y estoy seguro con con ese ejemplo podrás aprender que las parejas pueden de verdad pasar toda una vida juntos, y del mismo modo complementarse, divertirse, y finalmente crecer.

No me gusta pensar en que tendrás enamorados y esas cosas, pero siendo un hecho inevitable como es, tengo la tranquilidad de que en casa aprenderás lo que debe ser un hombre, lo que debe ser una pareja, un esposo, etc, y que de esa forma, podrás escoger cuando llegue el momento a una persona que también nos haga sentir orgullosos, y con el que papá pueda dar tranquilo su bendición. Ese es felizmente un largo camino para el cual falta todavía mucho!

Tu Opa y Oma fueron quienes nos regalaron tu cunita, aquí te dejo una pequeña foto de ella, para que veas lo linda que era.

Por el lado de papá, tienes la posibilidad de sacar ojos verdes, y cabello de un rubio relativamente claro cuando seas bebé, que quizá se oscurezca cuando crezcas, o quizá no. Ya lo dirá el tiempo. Lo que nadie te va a quitar hija mía, son los cachetes, porque inevitablemente, sea por parte de madre o de padre, serás una pequeña enana piernona y cachetona deliciosa. 

Y por el lado de mamá, quizá heredes esa mirada pícara, esa nariz de tulipán, o ese pelo precioso que tanto adora tu papi.

Mamá fue una niña preciosa, diga ella lo que diga (y no dejes que diga lo contrario porque lo fue), que no sólo se ha convertido en una mujer adorable, pero que realmente es muy guapa. Así que si te pareces a ella, sin duda alguna serás una pequeña muy graciosa.

Cuenta tu abuelito, el papi de tu mami, que de chiquita le decían “Lora vieja” porque no dejaba de hablar, y que cuando aprendió a llamar por teléfono, se convirtió en el terror de sus tías, porque una vez que le contestaban el teléfono, no había forma de hacerla callar por horas de horas.

Hija preciosa, si la elocuencia llega a ser hereditaria, te prometo escucharte y conversar contigo todo lo que quieras, porque la verdad es que no me quiero perder nunca una palabra tuya, aunque ya me puedo imaginar esas conversaciones! Felizmente podrás siempre llamar a cualquiera de tus abuelos o tíos y tías para que también te escuchen!

Por el lado de tus abuelos maternos, tu abuela puede aportarte grandes rulos y cabello rubio, así como ojos verde esmeralda (los de tu papá son verde “esperanza”), y por el lado de tu abuelo, quizá heredes también ojos marrones, y de pronto el ritmo salsero. Sin duda alguna heredarás mucha chispa y ya se encargará él de inculcarte un amor especial por los tamales de la Sebastiana, amor que sin duda alguna compartiré, pero sobre todo recibirás también muchísimo cariño y chochera, además de las enseñanzas que nunca dejarán de fluir. Serás pues hija, una niña muy aconsejada a lo largo de tu vida. Dejo abierto el capítulo sobre tus abuelos maternos para que sea mamá la que te cuente más sobre ellos, porque definitivamente tienes mucho que heredar por su lado también!

Como lo que se hereda no se hurta preciosa, ten por seguro que tengas la nariz que tengas, los ojos que tengas, y el sentido del humor que tengas, en esta gran familia siempre tendrás los ojos de alguien más, la nariz de alguien más, y el cabello de alguien más. Y eso está bien. Y eso no importa. Porque lo importante aquí, es que tu nariz, tus cachetes, tus ojos, y tooooda, tú, eres mía, mía, y sólo mía! Pero claro, te compartiré como debe ser con toda la familia. Vengas como vengas, serás la princesa más esperada del mundo, y amada desde antes de llegar.

Te adoro enana loca!

Papá.